sábado, 24 de diciembre de 2011

RESTAURANTE ARROP RICARD CAMARENA

Ricard Camarena, cocinero en sus inicios en un polideportivo de un pequeño pueblo, fue valiente y decidió montarse junto con su mujer, su propio restaurante "Arrop" en Gandía en el 2004. Siéndo que empezó a coger solera en la ciudad por el boca a boca, en pocos años su trabajo obtuvo diversos reconocimientos. Tuvimos la oportunidad de visitar su local en el 2008 y fue, en su momento, uno de los primeros en sorprendernos por su atrevimiento en mezclar sabores de tan diferentes productos, que el paladar explotaba placenteramente, y del amor hacia los productos y caldos de la terreta valenciana.

Viernes 23 de Diciembre de 2011. 22h.

           Después de tres años de espera, volvemos a entrar esta vez al nuevo local que Ricard Camarena posee en la calle almirante de la ciudad de Valencia. Un espectacular palacete restaurado por un afamado interiorista y decorador catalán, que se ha convertido en un espectacular hotel-monumento con 26 habitaciones, y que en sus sótanos, alberga un local de restauración de líneas rectas muy acertadas, donde las antiguas murallas de la ciudad de Valencia cobran un protagonismo especial y embriagador.

             Nada más entrar por la puerta principal, nos esperan unas escaleras hacia bajo que te sumergen en un espacio intimo, de líneas depuradas y diseño que denota exclusividad. Elegimos al igual que en la anterior ocasión optar por probar las ultimas creaciones del cocinero en un menú degustación.

              En estos años hemos visitado muchos restaurantes, algunos únicos por ser autóctonos y fieles a las tradiciones de los platos cocinados en donde residen (y que no falten..), otros únicos por su cálidad en los productos, otros únicos por su magnífica ubicación..., en fin, pero pocos hay en la ciudad de Valencia que apuesten tan fuerte y con tanta valentía como el Arrop en investigar en la mezcla de diferentes productos y sabores que combinen en el paladar de tal forma que consigan producir una explosión de placer en él, o como ellos lo llaman "emotividad gustativa". 

              En esta ocasión hablamos del Arrop, hoy por hoy, para mí uno de los mejores restaurantes de la ciudad y por el que me merece escribir un blog por estas fechas. Toda una experiencia para el paladar y aquellos que disfrutamos con la comida de buena calidad, bien presentada, bien cocinada. Unos platos que se disfrutan en un orden y sentido, creados con un fin, que juegan con el gusto y las texturas.

               Muy divertida ha sido la combinación de diferentes platos de marmol, de cerámica, su diseño, y la presentación de éstos con altas y bajas temperaturas. Curioso el detalle de que resulte innecesario el uso del cuchillo en los platos, excepto para la carne, y el constante cambio de cubertería en cada plato servido.

                 Un punto muy importante del restaurante es que existe un perfecto control de los tiempos en la mesa y en la cocina, de forma que los platos se sirven en su punto de cocción, tal y como establece el cocinero, y con ello se mira al detalle que el comensal pueda disfrutar de cada creación culinaria.

Cada plato esconde un sorpresa al paladar, y el orden de éstos está estudiado para el máximo disfrute, desde los aperitivos que te abren y potencian la capacidad degustativa del paladar, hasta platos más elaborados como el de la foto, la hamburguesa de galeras con una salsa de curry, un plato original con una mezcla de sabores que pocos se atreven a realizar.

Personalmente me sorprendió tras degustar un plato de sopa de chipirones y disfrutar de él, el encontrar trozos de puerros y corteza de cerdo (a modo de porrusalda) con tan buena armonía.

      Por último, quiero mencionar que ha sido muy grato encontrar que disponen de una carta de caldos excepcional, vinos valencianos, españoles, franceses, americanos, chilenos..., y pese a que nos decantamos por un vino valenciano, nosotros amantes de la terreta, queremos destacar que nos ha encantado de que dispongan en sus bodegas de botellas de "Manzanilla de la Bota nº 22" vino generoso tan escaso y apreciado, o que hasta conocen el "Vi de gel" que Bodegas Enguera produce en cuenta gotas para los grupos de amigos mayoritariamente amantes del arte culinario.

Una vez al año no hace daño visitar este local que os recomendamos vayais con la cartera llena, pero sobre todo con muchas ganas de disfrutar de una experiencia única y con una actitud de profundizar en otra forma de disfrutar de la comida.



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